miércoles, 16 de febrero de 2011

Ella despidió a su amor
el partió en un barco
en el muelle de san Blás. 

El juró que volvería 
y empapada en llanto 
ella juró que esperaría.

Miles de lunas pasaron 
y ella siempre estaba 
en el muelle esperando. 

Muchas tardes se anidaron,  
se anidaron en su pelo 
y en sus labios

Llevaba el mismo vestido
y por si él volviera
no se fuera a equivocar. 

Los cangrejos le mordían 
su ropaje, su tristeza y su ilusión. 

Y el tiempo se escurrió
y sus ojos se le llenaron 
de amaneceres. 

Y del mar se enamoró 
y su cuerpo se enraizó
en el muelle.

Su cabello se blanqueó
pero ningún barco
a su amor le devolvía. 

Y en el pueblo le decían
le decían la loca del muelle de san Blás. 

Una tarde de abril
la intentaron trasladar 
al manicomio. 

Nadie la pudo arrancar 
y del mar nunca jamás
la separaron.

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