Pero hay una parte de ti que nunca conocí, en la que todas las cosas que dijiste nunca fueron ciertas y en la que los juegos a los que jugaste siempre los ganaste.
POR ESO PRENDÍ FUEGO A LA LLUVIA Y LA VI CAER MIENTRAS TOCABA TU CARA. ARDIÓ MIENTRAS YO LLORABA, PORQUE LA ESCUCHÉ GRITANDO TU NOMBRE.
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